A menudo se asocian las crisis de asma con la calidad del aire o con el polen. Sin embargo, lo que comemos desempeña un papel igual de determinante en la aparición de la inflamación respiratoria. La relación entre la alimentación y el asma es una vía de investigación médica muy importante, sobre todo en los niños o cuando los ataques de tos se producen después de las comidas. De hecho, algunos ingredientes, aditivos o moléculas ocultas pueden provocar inflamación directamente en los bronquios.
¿Cuál es la relación directa entre la alimentación y el asma alérgica?
La relación entre la alimentación y el asma se explica por la reacción de nuestro sistema inmunitario ante ciertos alérgenos ingeridos, lo que provoca la contracción inmediata de los bronquios. A veces, no se trata de una alergia propiamente dicha, sino de una intolerancia que desencadena una liberación brusca de histamina.
Para identificar el alimento causante, el método más fiable sigue siendo la dieta de exclusión. El médico elimina temporalmente un alimento sospechoso y, a continuación, lo reintroduce bajo estricta supervisión para observar si reaparece la dificultad respiratoria.
Alimentación y asma: ¿cuáles son los alérgenos más frecuentes?
Algunos alimentos crudos son los clásicos que suelen desencadenar las crisis, sobre todo durante la infancia. Si tienes predisposición atópica, estos son los alimentos a los que debes prestar especial atención:
- La leche de vaca: sus proteínas (lactoglobulinas, soroalbúmina y lactalbúmina) son los alérgenos que se detectan con mayor frecuencia en los niños asmáticos.
- El huevo: es un alimento altamente alergénico, a menudo implicado en las sensibilidades respiratorias precoces.
- El pescado y el marisco: el pescado es, por naturaleza, muy rico en histidina, lo que puede provocar una falsa alergia (reacción tóxica). Los crustáceos y los moluscos también se consideran responsables.
- Las hortalizas y las legumbres: Los cacahuetes, el apio, la zanahoria cruda, los tomates o incluso las patatas pueden, en ocasiones, suponer un problema para las personas sensibles.
¿Cuáles son los enemigos ocultos en nuestra alimentación industrial?
No solo los productos frescos plantean problemas. La industria agroalimentaria utiliza sustancias capaces de liberar histamina de forma masiva y obstruir las vías respiratorias.
- Los mohos y las levaduras: indispensables para elaborar vino, cerveza, chucrut, masa de pizza o quesos fermentados (Camembert, Bleu d’Auvergne). Estos alimentos suelen desencadenar asma y rinitis.
- Los liberadores directos de histamina: el chocolate, el café, la mostaza y algunas especias pueden provocar crisis repentinas justo después de la digestión.
- Los aditivos y colorantes: Evita la tartrazina (el famoso colorante amarillo E102), el ácido benzoico, los nitritos y los derivados difenílicos.
- Los contaminantes externos: los residuos de pesticidas, insecticidas o antibióticos de la ganadería presentes en los alimentos también actúan como irritantes.
Medicamentos alergénicos: el otro peligro que se ingiere
Al igual que la alimentación, algunos comprimidos ingeridos pueden desencadenar una reacción inflamatoria repentina. Es el caso, en particular, de la aspirina, de ciertos antibióticos (la penicilina y sus derivados), de los anestésicos, de las hormonas o de los productos de contraste radiológicos. Si padeces asma, nunca tomes un nuevo tratamiento sin la aprobación médica.
La influencia de la alimentación en nuestra respiración es enorme. Llevar un diario alimenticio puede ayudarte a identificar más fácilmente la relación entre tu alimentación y el asma. Si tienes dudas persistentes, no dudes en acudir a un alergólogo para que te realice pruebas específicas. Para obtener más información, todo está aquí:
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Preguntas frecuentes: tus dudas sobre la alimentación y el asma
¿Puede la alimentación desencadenar una crisis de asma?
Sí. La ingesta de ciertos alérgenos (proteínas de la leche, huevos, mariscos) o de alimentos ricos en histamina (chocolate, mostaza, quesos fermentados) puede provocar un broncoespasmo inmediato. La alergia alimentaria es una causa frecuente de asma, especialmente en los niños pequeños.
¿Es mala la leche de vaca para las personas con asma?
La leche de vaca no es perjudicial para todos los asmáticos. Sin embargo, sus proteínas (lactoglobulinas y lactoalbúminas) constituyen una de las principales causas de asma alérgica de origen alimentario en los niños. Si se sospecha de una intolerancia, el médico puede recomendar una dieta de exclusión temporal.
¿Qué aditivos alimentarios hay que evitar en caso de asma?
Las personas asmáticas deben tener cuidado con ciertos conservantes y colorantes industriales conocidos por irritar las vías respiratorias. Los principales ingredientes que hay que evitar son la tartrazina (colorante E102), los sulfitos (presentes en el vino), el ácido benzoico y los nitritos.



