El uso de plantas con fines terapéuticos resulta cada vez más atractivo. Sin embargo, persiste una idea preconcebida muy arraigada: como son naturales, se cree que las plantas son totalmente inofensivas. Esto es falso. La fitoterapia utiliza principios activos potentes. Si estos activos se emplean incorrectamente, pueden provocar efectos indeseables o agravar enfermedades existentes.¿ Existe un peligro real en la fitoterapia? Esta guía completa le ofrece una visión general de las precauciones que debe tomar. También presenta las principales contraindicaciones en función de su estado de salud.
¿Por qué lo «natural» no está exento de peligro?
La mayoría de las plantas medicinales que se utilizan a diario presentan una excelente seguridad de uso. Sin embargo, «natural» no significa «sin riesgo». Las plantas contienen moléculas químicas complejas (los metabolitos secundarios) que actúan directamente sobre nuestros órganos. Esto ocurre de la misma manera que con los medicamentos sintéticos. Por lo tanto, la automedicación a ciegas o el consumo de complementos alimenticios sin consejo médico supone un peligro real en la fitoterapia.
Los factores individuales (edad, peso, estado fisiológico)
Para evaluar con precisión la toxicidad o la inocuidad de una sustancia vegetal, es imprescindible tener en cuenta el perfil de la persona.La edad, el peso, el sexo yel estado fisiológico (como el embarazo o la vejez) modifican drásticamente la forma en que el cuerpo tolera o elimina los principios activos de las plantas. Además, los factores ambientales y el estilo de vida también desempeñan un papel clave en la aparición de efectos adversos de una infusión.
La importancia del terreno (hígado, riñones, corazón)
El «terreno», es decir, el estado de funcionamiento de los órganos vitales, dicta los límites de la fitoterapia. El hígado y los riñones son las plantas depuradoras del cuerpo. Si su función se ve alterada, los principios activos de las plantas se acumulan y se vuelven tóxicos. Del mismo modo, un corazón debilitado tolerará muy mal las plantas estimulantes. En el caso de las plantas medicinales y las enfermedades crónicas, hay que supervisar y reflexionar sobre el uso de los vegetales.
¿Cuáles son los peligros de la fitoterapia para el sistema digestivo y renal?
Los órganos de la digestión y la eliminación (estómago, colon, hígado, vías biliares y riñones) sufren de lleno la acción directa de las plantas. En caso de inflamación o lesión (úlcera, cálculos, insuficiencia renal), algunas hierbas comunes como la genciana, la cúrcuma o el enebro resultan altamente agresivas, incluso nefrotóxicas. Por lo tanto, hay que estar muy atento para no agravar estas zonas sensibles.
¿Necesita más detalles? Para descubrir la lista negra de plantas que hay que excluir y comprender los riesgos de toxicidad para sus órganos internos, lea nuestro artículo: Úlceras, cálculos, riñones: ¿cómo proteger el sistema digestivo con la fitoterapia?
¿Por qué hay que vigilar el corazón y la circulación antes de tomar plantas?
El sistema cardiovascular regula la presión arterial y la fluidez de la sangre, dos equilibrios frágiles que la fitoterapia puede alterar. Plantas muy populares como el regaliz pueden provocar un aumento peligroso de la tensión arterial. Otras (jengibre, ginseng, hipérico) pueden resultar peligrosas ante enfermedades y tratamientos anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios. Conocer este aspecto del riesgo en la fitoterapia es vital para evitar accidentes hemorrágicos.
¡Cuidado con las interacciones! No corra ningún riesgo con su tensión arterial o sus tratamientos anticoagulantes. Consulte nuestro dossier: Hipertensión, varices y anticoagulantes: las trampas de la fitoterapia
¿Cuándo se vuelven peligrosas la estimulación del sistema inmunitario y las alergias?
Querer «potenciar las defensas» es un reflejo habitual, pero resulta contraproducente, e incluso peligroso, en caso de desequilibrio del sistema inmunitario. Las plantas denominadas inmunoestimulantes, como la equinácea, esconden un verdadero peligro fitoterapéutico para las personas que padecen enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple, lupus) o inmunodeficiencia. De hecho, pueden agravar la patología. Además, el aumento generalizado de las alergias ambientales exige una mayor precaución ante los complementos vegetales.
Cuida tus defensas: un sistema inmunitario desequilibrado necesita suavidad, no estimulación. Descubre por qué en nuestra guía: Sistema inmunitario y alergias: por qué las plantas para «potenciar» las defensas son a veces peligrosas
¿Cómo alteran las plantas el metabolismo y las hormonas?
El sistema endocrino funciona según un principio de dosificaciones hormonales microscópicas que ciertas plantas pueden desequilibrar por completo. Las plantas hipoglucemiantes (como la gymnema o la berberina) pueden provocar graves malestares si interfieren con un tratamiento antidiabético en curso. Por otra parte, las plantas ricas en yodo alteran el tiroides. Además, las plantas con fitoestrógenos (soja) exigen una precaución absoluta ante el riesgo de recidiva de cánceres hormono-dependientes o durante el embarazo.
Equilibre sus hormonas de forma segura: la diabetes, el tiroides, los antecedentes de cáncer o el embarazo imponen normas estrictas. Consúltelas todas aquí: Diabetes, tiroides y embarazo: regular las hormonas con fitoterapia sin correr riesgos
Fuentes:
- ANSES: Informes de nutrivigilancia y alertas sobre la seguridad de los complementos alimenticios y las plantas medicinales.
- Agencia Europea de Medicamentos (EMA): Monografías oficiales del Comité de Productos Fitoterapéuticos (HMPC).
- France Rein: Advertencias sobre la automedicación y la protección de la función renal.
- Organización Mundial de la Salud (OMS): Directrices generales sobre la farmacovigilancia de los remedios tradicionales.
Preguntas frecuentes: ¿Qué medidas hay que tomar ante los peligros de las plantas?
A continuación se ofrece un resumen en forma de preguntas y respuestas para adoptar los hábitos adecuados y evitar cualquier contraindicación de las plantas medicinales.
¿Por qué hay que tener cuidado con las plantas medicinales en caso de enfermedad crónica?
Aunque sean naturales, algunas plantas medicinales pueden agravar una enfermedad crónica o interactuar con los tratamientos en curso, modificando su eficacia o sus efectos secundarios. Por lo tanto, es esencial adaptar el uso de las plantas al estado de cada paciente.
¿Qué plantas se desaconsejan en caso de trastornos digestivos o úlceras?
En caso de gastritis, úlcera gastroduodenal o colitis, se deben evitar las plantas irritantes o que aumenten las secreciones ácidas, como la genciana, el café, el té o el mate. También deben evitarse las plantas fuertemente purgantes o laxantes estimulantes (sen, frangula).
¿Qué precauciones hay que tomar con las plantas coleréticas en caso de cálculos biliares?
Las plantas coleréticas y colagogas que estimulan la producción y la evacuación de la bilis (como el harpagofito o la cúrcuma) pueden bloquear las vías biliares y desencadenar cólicos hepáticos intensos en presencia de cálculos.
¿Qué plantas hay que evitar en caso de hipertensión arterial?
Algunas plantas, como el regaliz, la menta, el té, el café o el mate, tienden de forma natural a aumentar la presión arterial. Se desaconseja el uso de estas plantas en caso de hipertensión o insuficiencia cardíaca.
¿Por qué hay que tener especial cuidado con las plantas en caso de insuficiencia renal?
Dado que parte de los metabolitos de las plantas medicinales se elimina por vía renal, cualquier uso prolongado debe consultarse con un médico. Por otra parte, algunas plantas son directamente nefrotóxicas o favorecen la aparición de cálculos renales.
¿Son adecuadas las plantas inmunoestimulantes en caso de enfermedad autoinmune?
No. Las plantas inmunoestimulantes, como la equinácea, pueden exacerbar la actividad de una enfermedad autoinmune (esclerosis múltiple, poliartritis) o interferir con los tratamientos inmunosupresores.
¿Qué plantas hay que vigilar en caso de tratamiento anticoagulante o antiagregante?
El hipérico, el ginkgo, la manzanilla, el jengibre, el ginseng o el ajo pueden alterar la acción de los anticoagulantes o antiagregantes. Esto puede variar peligrosamente el riesgo hemorrágico.
¿Son compatibles las plantas hipoglucemiantes con la diabetes tratada?
Su introducción debe ser objeto de una estrecha vigilancia médica. Plantas como la gymnema o la berberina potencian la acción de los antidiabéticos orales. En consecuencia, exponen a un riesgo de hipoglucemia grave.
¿Qué precauciones hay que tomar con las plantas con fitoestrógenos o ricas en yodo?
En caso de patologías hormonodependientes (mama, próstata), las plantas con fitoestrógenos (soja) deben evitarse o utilizarse caso por caso. Además, se desaconsejan las plantas ricas en yodo o las algas (fucus) en caso de trastornos tiroideos.
¿Por qué el embarazo y la lactancia requieren la máxima precaución?
Durante el embarazo, las plantas con acción emenagoga o purgativa (artemisa, salvia, perejil, regaliz) pueden provocar contracciones uterinas y un riesgo de aborto espontáneo. Durante la lactancia, los principios activos pasan a la leche y pueden ser perjudiciales para el lactante.



